¿Por qué me lesiono si entreno?

“Voy todos los días al gimnasio y me lesiono.”

“Salgo a correr y me desgarré jugando al fútbol.”
“Juego al tenis cuatro veces por semana y tengo el codo inflamado.”
“Ando en bicicleta, pero cuando juego al pádel no me puedo mover.”

Son frases muy comunes, no solo en el alto rendimiento. En el deporte amateur aparecen todos los días. Y detrás de todas ellas suele aparecer una misma sensación:

“Antes no hacía nada y no me pasaba nada… ahora que entreno estoy peor.”

Lo primero que hay que entender es que las lesiones forman parte del deporte. ¿Por qué? Porque rendir implica moverse al límite: acciones rápidas, explosivas, repentinas y muchas veces imposibles de controlar por completo. Si además hay rivales, la exigencia aumenta aún más. Cada uno intenta ganar una posición, anticiparse o superar al otro, y en ese escenario el cuerpo muchas veces trabaja por encima de lo que estaba preparado para soportar.

A eso se le suma otro factor clave: la fatiga. Recuperaciones incompletas, exceso de carga, poco descanso, estrés laboral, mala alimentación o falta de sueño hacen que el organismo esté más vulnerable.

Entonces aparece una idea importante: El problema no suele ser entrenar, sino cómo se entrena. Se acumulan sesiones sin respetar principios básicos del entrenamiento: progresión, recuperación, especificidad y adaptación.

Tene presente que no todas las cargas sirven para todos los objetivos. No todo esfuerzo mejora el rendimiento. Y no todo cansancio significa progreso.

Un proceso bien organizado es la clave: contempla mucho más que “hacer ejercicio”. También analiza:

  • cómo y cuánto entrenás,
  • qué descansos tenés,
  • cómo recuperás,
  • qué comés,
  • cuánto dormís,
  • qué exigencias laborales o diarias acumulás.

Porque el cuerpo no funciona aislado. No somos máquinas que responden únicamente a lo que hacemos en una hora de entrenamiento.

Claramente la solución no es dejar de entrenar. Al contrario: entrenar sigue siendo una de las mejores decisiones para la salud y el rendimiento. Pero es necesario entender el proceso y aprender a escuchar cómo responde el cuerpo frente a las cargas.

Muchas veces, ajustar intensidades, ordenar descansos o planificar mejor puede marcar la diferencia entre progresar o lesionarse constantemente.

Si te sentís identificado con estas situaciones, lo óptimo es consultar con un profesional que pueda ayudarte a ordenar el proceso.

Mi consejo es “Entrena siempre, solo que entrena mejor”

Lic. Daniel Cinti